miércoles, marzo 22, 2006

Vuelvo En 20 Min

Cayo al piso, se levanto, se sacudio sus pantalones, se acomodo el cabello, se quito algo de tierra de encima, volteo para atras y ahi estaba ese carro chocado destartalado al que se le quedo mirando fijamente, su novia aun seguia viva y el escucho un ruido. Miro hacia abajo y habia un bebe, lo tomo en sus brazos y se fue a caminar un rato, estaban en una montaña y se sento en la orilla.
Ella gritaba por ayuda pero no podia salir del auto, la sangre le recorria toda la frente, forcejeaba pero el cinturon de seguridad y una parte de la puerta la tenia atrapada.

El paisaje era hermoso, el miraba el horizonte y miraba en el una de las pinturas mas hermosas que habia visto, arrullaba al niño para que dejara de llorar y tocaba con sus pies un ritmo de alguna cancion. Sus gritos eran cada vez mas desesperantes, ya no podia aguantar el pedazo de metal incrustado en su pie derecho pero aun seguia gritando por ayuda y peleaba por vivir. Dejo al bebe un momento en el piso y se subio a una piedra, trato de tocar las nubes pero no pudo, solo alcanzo a observar a lo lejos que venia una ambulancia y algunas patrullas, levanto los brazos y cerro los ojos. Rapidamente se bajaron de sus vehiculos y asistieron a la muchacha, estaba atorada y no la podian sacar de ahí, su respiracion era cada vez mas pausada y forzada, estaba cansada asi que cerro un momento los ojos.

Era invierno y ambos estaban haciendo un muñeco de nieve, el le dijo si le podria pasar los ojos del muñeco, ella los fue a buscar, luego le pidio la nariz y algunas cosas para ponerlas en la boca, le volvio a pedir un favor mas, esta vez queria el sombrero, ella enojada accedio y fue de mala gana por el, dentro estaba el anillo de bodas mas lindo que habia visto, la nieve le sirvio de alfombra para su rodilla y le pidio matrimonio.

Cuando abrio los ojos se bajo de un brinco de la piedra y tomo al niño entre sus brazos, ella dio un ultimo suspiro y murio. Camino lentamente hacia donde estaba el carro y la miro ahí, sin vida. Volteo hacia atrás y le dio al niño, ella lloro y lo abrazo muy fuerte, el bebe dejo de llorar, el habia llegado a tiempo por su novia embarazada. Y se fueron los 3 caminando a buscar aquella montaña nevada, a buscar uno de los recuerdos mas felices que algun dia tuvieron.

viernes, marzo 03, 2006

El Deseo Visceral y El Baño






Su baño estaba incompleto, ya estaba cansado de ver ese color gris y que faltara una de las paredes apuntando el baño al exterior, le molestaba esa falta de privacidad cada que tenia que orinar. Llego de su trabajo como todos los días, y ahí estaba esa escalera con la montaña de cemento bajo ella, solo la miraba, fruncía las cejas y seguía con su camino.
Ahorro cada centavo para comprar todos esos costales de cemento y a diario pasaba el trabajador y le preguntaba a don Eugenio si esta vez podía comenzar a trabajar, el seguía mirando la pila de cemento y pensaba por un rato, -yo puedo hacerlo - solo le respondía al trabajador.

Le gustaba mucho la visita de su sobrina, lo llevaba a un restaurante elegante de donde saco la idea para su baño, era hermoso, así que el lo quería en su casa, pero antes de hacer cualquier decorado tenia que terminar las paredes. Y ahí se quedaba un rato mientras defecaba contemplando las paredes, la puerta, los estantes y el piso tan brilloso donde podía ver la silueta de su cuerpo desde abajo, le resultaba gracioso que pareciera uno de esos globos que solía ver de niño a lo alto.

Regresó a su casa con el estomago hasta el limite y lo llenaron esas ganas tremendas de orinar, bajo del carro y volvió a ver esa plasta de cemento, ahí!, estática como siempre, luchando contra el en un juego de tómame! Hazlo!, y el se resistía y decía – no, luego- el sabia que podía hacerlo, sabia que podía ir por un balde, agua y terminar esa pared pero aun así no lo quería, un viejo de su edad y condición aun es capaz de lograr eso y mas. Mas tarde cuando salio por un poco de aire descubrió que alguien le había tomado un poco de cemento, se enfureció tanto, su cemento... tanto le había costado ahorrar centavo a centavo y comprar esos costales, cuantas madrugadas tuvo que barrer para tener algo de comodidad y privacidad? Caminó por toda la calle buscando detenidamente signos visibles de alguna casa que hubiera tenido una reciente reparación, así encontraría al ladrón, pensaba en las injusticias de este mundo, pensaba en un viejo barriendo todas las calles de la colonia a las 5am mientras un sr sentado en una oficina llegaba con su coche nuevo y le daba ordenes a su hijo de que fuera por algo de cemento porque ocupaba una conexión entre la acera de su patio trasero y el asador familiar.

Y no podía, le era imposible hacer la mezcla, ponerla en algún recipiente e ir hasta su baño para terminarlo, eran mas grandes sus ganas de hacerlo y demostrarse que aun podía.

Un cúmulo de nubles negras amenazaba con llevarse su esfuerzo por la coladera y solo se toco la frente intentando formular un plan para poder salvarlo, hizo una de sus caminatas de 10 min. para poder llegar a la casa del vecino y pedirle una lona para tapar su cemento, el vecino se la presto de mala gana pero a el no le parecía importarle ya que lo miraba como un ajuste de cuentas por lo que paso con su pila de cemento, y no es que estuviera seguro que ese vecino se la hubiese robado pero no podía darle el beneficio de la duda, cuando regreso ahí seguía!, no se había movido… estaba sobre el piso la gran pila de cemento en pose de victoria y grandeza por no poder ser vencida por un humano, la creación de creaciones, y eso le molestaba, -algún día de estos- le decía en voz alta al cemento, le apuntaba con el dedo y apretaba sus dientes moviéndolos de un lado a otro.

Un 3 de marzo cansado de los reproches de la pila de cemento conecto la manguera y aventó los chorros de agua contra la montaña, duro días en secarse, don Eugenio llegaba de su trabajo y la miraba con desprecio y le decía – quien gano ahora he? - y la pila se secaba poco a poco hasta que se hizo uno con el piso y una parte de la escalera, le dijo adiós a su baño de lujo y a su oportunidad de demostrar que aun podía hacer algún trabajo pesado, sabia que podía hacerlo, que podía llevar la mezcla por partes en un carro con la ayuda de alguien, sabia que podía palear y remover el cemento, pero también sabia que no iba a soportar ver las viseras del hombre muerto que yacía en medio de esa gran pila de cemento.


-Christian Gerardo